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Los desacuerdos de pareja se solucionan conversando

En una pareja en normal tener diferencias y desacuerdos, pero saber solucionarlos es cuestión de madurez y sobre todo mucho amor. Desde pequeña me enseñaron que en las relaciones, mientras más confianza, más respeto y por eso, cuido mucho mi forma de dirigirme a mi esposo para evitar las discusiones.

Todos somos personas totalmente independientes y distintas. Sin embargo, no saber lidiar con esas diferencias puede convertir algo pequeño en una batalla campal que puede terminar afectando a ambos y tirando al piso todo lo que hayan construido con amor.

Algo tan normal como un desencuentro en una decisión o idea, no debería hacer daño a nadie. Las personas tenemos la capacidad de expresar lo que sentimos de forma respetuosa y desde el afecto, no desde la rabia.

Dialogar en vez de discutir

Esto debería ser el principio general. Es posible comunicar lo bueno y lo malo sin necesidad de pelear y con palabras amables y sinceras. Siempre hay una solución pacífica. Recuerda que están juntos en este plan, ninguno tiene más derecho, las decisiones son entre dos.

Antes de sentarte a hablar, proponte oír realmente lo que el otro tiene para decir. Es momento de dejar de lado tus deseos y exigencias, abre tu punto de vista para poder entender lo que tu pareja quiere decir.

Escucha con interés, curiosidad, respeto y mucho amor a la persona con la que decidiste armar un proyecto. Recuerda que no todo es blanco o negro. Ambos pueden tener razón en ciertos puntos y entendiéndose llegarán a un arreglo beneficioso.

Nadie se sienta a dialogar para escuchar como señalan todos sus errores. Piensa esto: ¿vale la pena tener la razón a costa del deterioro de la pareja? Yo creo que no, y por eso en mi casa hablamos todo para no dejar ningún problema sin resolver.

Todo se trata de negociar

Si yo quiero algo y mi esposo quiere otra cosa, ¿qué es lo más sano? Encontrar un punto medio. Tenemos gustos y objetivos en común, así como también otros diferentes. Sin embargo, ninguno de los dos intenta imponer un pensamiento al otro.

Es necesario ceder en algunas oportunidades. Por ejemplo, un día decides a dónde ir a cenar y él al siguiente. Si llegabas tarde a casa, intenta hacerlo más temprano para pasar tiempo juntos. Detalles así pueden solucionar los problemas sin la necesidad de caer en conflictos.

Cada uno está en su derecho de aceptar errores, comunicar cómo se siente y también decir que no. Lo que hay que dejar claro es que siempre hay posibilidades de renegociaciones. Nunca cierres la puerta totalmente.

Sólo uno basta para terminar la discusión

Para que la pelea continúe se necesita de dos personas, pero con que uno de los dos decida detenerse, es suficiente para dar tregua. Si reprimes tus sentimientos, guardarás renconres y será peor. Terminarás afectando el amor poco a poco y un día explotarás.

Lo más importante es cuidar las palabras. Lo que decimos hiere más que un golpe y son manchas imborrables. Las expresiones pasadas de tono ponen a la defensiva a cualquiera.

Si sientes que estás muy alterada, sal un momento a caminar, toma distancia, despeja tu mente y libera esa tensión. Así cuando regreses estarás más dispuesta a hablar y escuchar con calma y sin impulsos.

Es mejor afrontar las diferencias y correr los riesgos, que guardar todo por miedo a maltratarse u ocasionar malos entendidos. Recuerda que tú tomas la decisión de dañar o establecer un diálogo sano y auténtico. Siempre se puede solucionar todo.

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