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¡En casa somos siete! Mis mascotas también son mi familia

En mi casa somos siete: dos adultos, tres jóvenes y dos bebés hahaha. Mis mascotas son parte importante de mi vida y desde el momento en que decidimos adoptarlos, supimos que nuestras responsabilidades cambiarían. Todos nos propusimos enseñarles lo que es el amor, la unidad familiar y el calor de un hogar que los adora inmensamente.

La felicidad de llegar cada día después del trabajo y tenerlos a ellos ahí para acariciarlos y abrazarlos, me calma instantáneamente. Nada es tan cómico como verlos “jugar”. Lo digo así porque los dos son un personaje. Uno es un vago y el otro un desastre hahaha.

Me llenan de risas con sus actitudes y personalidades, porque los animales también las tienen, ¡y no se imaginan el carácter de estos dos! Mientras ellos estén contentos y a gusto, no importa que me llenen la casa de pelos y que me roben mi espacio de la cama o el sofá hahahaha.

Los reyes de la casa

Él primero se llama Romeo, un Pomeranian  de 7 años. Él es el consentido más chiquito de mi casa. Por una infección, perdió todos sus dientecitos y ahora no puede mantener la lengua dentro de su boca. Sin embargo, ¡para mí es lo más precio del mundo!

Todos en mi casa nos propusimos enseñarle a mantenerla dentro de su boca y poco a poco ha ido mejorando. De hecho ya hasta hace caso  hahahaha. Mi Romeo es lo más educado del mundo.

Y hace relativamente poco,  llegó Ángel, que es una mezcla de Mastiff con San Bernardo y tiene seis años. Parece un caballo de lo grande que se ve, pero en realidad es lo más flojo que he visto en mi vida hahaha. Lo conocí en una visita al programa “Al Rojo Vivo” e inmediatamente me enamoré de él. Tanto así que me lo llevé del refugio a mi casa y ahora esa carita nos llena de amor todas las mañanas.

Adoptar también es dar vida

Cuando decimos adoptar, sabíamos lo que significaba. Estábamos dándole la oportunidad a un ser abandonado y maltratado de conocer lo que es realmente vivir. Era darles todo el afecto, atención y cariño que antes les negaron. Y con el tiempo, fuimos notando su progreso, el cambio fue inmenso. Pasaron de ser tímidos a estar seguros y confiar ciegamente en nosotros. Son lo más fiel y agradecido que existe.

Y es que amor en mi casa hay para regalar. Por eso, supe que era momento de compartirlo con seres que no tenían la posibilidad de escoger, ni siquiera hablar, pedir, quejarse o llorar. No puedo imaginarme lo que ellos deben haber sentido antes. Sólo me queda la satisfacción de saber que ahora están sanos y felices.

El que tiene una mascota, tiene un tesoro. Si estabas pensando en sumar a un angelito a tu familia, no te dejes llevar por razas ni pedigree. Deja que el destino te tropiece con otra vida en busca de ti. Para ti puede ser sólo una decisión, pero para ellos significa el mundo entero. Te aseguro que todo valdrá la pena cuando abras la puerta de tu casa y te reciban con sus ojitos y cola llenos de felicidad.

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