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Rashel Diaz / Blog  / Manejar un infidelidad no es cosa de un día

Manejar un infidelidad no es cosa de un día

Hoy les voy a hablar de algo que no es un tema más porque yo lo viví. Muchas de ustedes me han preguntado sobre las infidelidades y cómo manejarlas. Lo primero que puedo decir es que cada pareja es un mundo. Duele, y mucho, pero de ahí en adelante, levantarnos depende de nosotros.

A mí me pasó, no crean que no he sufrido por amores. De hecho fueron golpes muy duros. Tanto, que uno de ellos me sumergió en la depresión, sin saber qué hacer.

No existe excusa o justificación válida para hacer sufrir a nadie. Conversar los problemas siempre es la mejor opción antes de llegar al punto de esconder un error, engaño, mentir, o como lo podamos llamar.

No tiene que ver nosotros

Como todas las mujeres, siempre me esforcé por ser la esposa perfecta para ellos. Cariñosa, divertida, trabajadora y feliz. Mientras duraron las parejas, todo estuvo bien. Hasta que un día, dejó de estarlo.

¿Qué hice mal? ¿En qué fallé? ¿Por qué me pasa esto a mí? Eran algunas de las preguntas que me hacía. Sin embargo, con el tiempo entendí que no eran los cuestionamientos correctos.

No tenía que ver con algo que yo hubiera hecho o dejado de hacer. Había sido decisión de la otra persona y ahí, yo ya no tenía poder. Todo lo que estuvo en mis manos para hacer feliz a mi familia, lo hice.

Qué pasó en el medio

Un pareja es la unión de dos personas diferentes que se eligen para trabajar por un objetivo en común. Sin embargo, a veces esa visión que antes compartían se pierde y el camino se bifurca. Cuando perdemos eso, es complicado reencontrarse.

Las prioridades, los gustos, las opiniones y las necesidades, es complicado compartir todo por igual. Esas diferencias nos unieron al comienzo por la curiosidad de aprender cosas nuevas con la persona que amamos ahora nos complican todo.

Y aunque un matrimonio es un compromiso para toda la vida, debemos mantener cierta libertad individual. Cuando esa libertad no se respeta o se desvirtúa de un lado o del otro, es el momento en el que se cometen las infidelidades.

En ella pueden influir muchísimas cosas, y por eso al comienzo aclaré que cada pareja es un mundo. La distancia, ausencia, desinterés, falta de atención, desgaste, discusiones constantes, o hasta ingenuidad. Cada caso es único porque no existen dos personas iguales.

¿Otra oportunidad?

Una parte importante del proceso de sanación es sentarte a identificar esas realidades de la vida que no funcionaron bien. Evaluar todo el tiempo y las vivencias, las cosas negativas y también las positivas.

Porque también tuvieron buenos momentos, aunque ahorita el dolor no te permita pensarlos. Sobre todo cuando hay hijos de por medio, es necesario evaluar con mucha calma cada uno de los aspectos de la pareja.

¿Lo puedo perdonar? ¿Vale la pena seguir juntos? No puedo contestar eso. Hay personas que sí logran sacar adelante la pareja y hay otras que no. Yo no pude, y por eso es tan importante analizar, para poder tomar las decisiones correctas sin dejarse llevar por impulsos.

Sí existen las posibilidades de perdón. Pero para lograrlo, debes recordar que de nada sirve mantener el tema sobre la mesa porque la desconfianza y las peleas serán peores hasta que uno de los dos se canse.

Momento de soltar y continuar

No voy a decir que es fácil, en lo absoluto, ni que lograrás hacerlo en una semana, pero para continuar, sea cuál sea tu decisión, es necesario perdonar y dejar ir. 

Vivir con esa espina clavada será peor para ti y con el tiempo, para ambos. No podrás andar con la misma tranquilidad porque hay algo en ti que te mantiene anclado a ese episodio.

Si decidiste separarte, déjalo fluir. Concéntrate en ti, en tu familia, tus amigos. ¡Vuelve a ser tú y descúbrete! Las crisis nos desestabilizan a todos, pero el mundo no acaba. Vendrán sorpresas maravillosas, guarda los recuerdos lindos y depura todo el dolor.

O si por el contrario, decidiste continuar, aparta el tema. No hagas que la tensión continúe, regresa poco a poco a como era todo antes. Trabajen juntos, vuelvan a reconquistarse como al principio. Recuperar la magia es tarea de ambos.

Luego de las infidelidades, comienza un proceso de cambio para ambas personas. Significa un momento bisagra en la familia y debemos decidir hacia qué lado girar la puerta.

Lo único que te puedo recomendar es que veles por tu tranquilidad, estabilidad y felicidad. Y si tienes niños, piensa en ellos y en su bienestar. Hoy, yo superé esa etapa, pedoné y continué por mis hijos y por mi. Sé que las decisiones que tomamos fueron las mejores.

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