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Me estrené como suegra con mi hijo y esta fue mi experiencia

Chicas, hoy vengo a contarles de una experiencia personal. Mi hijo Juan Daniel me contó hace un tiempo que tenía novia ¡y por fin la conocí! Cuando me lo dijo, no pude evitar quedarme en shock hahaha. Pero ahora que lo veo contento, sólo puedo alegrarme por ellos. ¡Ya soy suegra oficialmente!

Y sí, nunca dejará de ser mi bebé, ¡pero ya no es un niño! Desde pequeño, me dedique a que fuese un caballero. Me encargué de inculcarle valores y principios porque sabía que cuando este momento llegara, él debía estar preparado para vivirlo con responsabilidad y sobre todo con muchísima ilusión.

¡Ser mamá de un niño no es sencillo! Más aún cuando también tuve una niña. Siempre le enseñé a Juan que debía tratar a todas las mujeres como él quería que trataran a su hermana Daniela que tanto protege. Además, me esforcé por darle a ambos un hogar lleno de amor para que siempre tuvieran eso como ejemplo para el resto de vida.

El momento de conocerla

Primero, me llenó de tranquilidad saber que tuvo la confianza suficiente como para contármelo él mismo, así que ahora debía mantener la calma hahaha. Sí hablamos, le dije lo que toda mamá tiene que decirle a su hijo, pero conozco a las personitas que crié y sé lo responsable, educado y consiente que es.

Por eso desde que los supe, dejé todo en sus manos. El día que mi hijo decidió presentarla ¡quiso ir por todos! y escogió una fecha sumamente especial para mí: el babyshower de mi mejor amiga, Desiré.

Estaba toda mi familia y mis amigos. No me puedo imaginar los nervios de su novia, pero siempre se comportó como una señorita, ¡eso me encantó! Una niña maravillosa, amable, educada y hermosa. Y yo como soy súper mal carácter y antipática, casi no hablé con ella hahahaha.

Ente todos quisimos hacerla sentir a gusto, porque ella es la mujer que eligió Juan y desde ahora será parte de la familia también. Quería que la pasaran tan bien como nosotros, sin presión ni incomodidades. A mí me alegró verlo tan feliz y despreocupado y mientras esté así, no me puedo quejar.

Ser suegra no es ser bruja

Me niego a ser de esas suegras odiosas que no quieren a la pareja de sus hijos. ¡Nada de eso! Comenzando porque ellos no son nuestros, también tienen derecho a vivir historias hermosas por su cuenta, tener la libertad que nosotras también disfrutamos de jóvenes.

Además, yo también tengo una suegra hermosa a la que le agradezco mil risas, sorpresas, enseñanzas y sobre todo el hombre maravilloso que crió y que hoy es mi esposo. ¡Y por supuesto mi mami! Que es la mejor, la más cariñosa y alegre de todas. Con esos ejemplos, ¿cómo hago yo?

Que quisiera que nunca sufriera de desamor, ni que le hagan daño, ¡claro que sí, sería un sueño! Pero nadie aprende de experiencia ajena, ¿quién no pasó por eso? Yo no lo puedo detener, sólo puedo acompañarlo y estar para lo que mi Juan necesite.

Me encanta escuchar sus historias, inquietudes y todas sus ocurrencias. Respeto su intimidad, privacidad, decisiones, nunca lo reto, le prohíbo algo y mucho menos lo juzgo en cuanto a esto. Lógicamente hay otras cuestiones en las que debo poner mano de hierro.

Toda mi vida me preocupé por mantener una buena comunicación con ellos y estar en contra de la pareja que él quiere sólo los alejaría de mí. Así que creo que soy del equipo de suegras buenas y mientras esté en mis manos, seguiré así. ¡Estoy feliz por ellos!

Espero que mi experiencia te sirva y te ayude. Si también pasaste por esto, cuéntame cómo lo viviste tú.

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