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Mujer no estás sola: la lucha contra la violencia es de todas

Empoderar, apoyar, ayudar, no importa el sinónimo que desees utilizar, mi motivo de vida siempre ha sido impulsar a las mujeres a superarse, buscar lo mejor para su vida. Gracias a Dios vivimos en una época de muchos cambios sociales. Sin embargo, algo que todavía está presente es la violencia de género.

Las mujeres no somos las débiles, eso es una afirmación más que errónea. Somos igual de capaces que los hombres. Cada día avanzamos un poco más, hemos demostrado que sí podemos. Sin embargo, seguimos pidiendo lo que nos corresponde por derecho.

El hecho de que todavía muchas de nosotras sigan atravesando situaciones de violencia, nos enseña que falta mucho por hacer. Muchos son los casos que han saltado a la luz pública. ¿Qué me causan? Dolor, indignación, pero sobre todo, preocupación. ¿Ese será el mundo que queremos dejarle a nuestros hijos? Nada más lejos que eso.

Cuando se hace imposible comprender

La violencia doméstica afecta a mujeres en todo el mundo, de todas las culturas y religiones sin diferenciar. Es un problema que cruza todas las líneas imaginables. No tiene razón de ser.

Lo más preocupante de la cuestión es el hecho de las víctimas muchas veces creen que tiene sentido, que ellas hicieron algo mal para eso ocurriera. Siguen pensando que hay amor en la pareja.

Nadie que sea capaz de atinarte un golpe, un roce, levantarte una mano, ni un dedo, o tan sólo un insulto, lo hace por amor. Por eso es tan importante aprender a diferenciarlo de la obsesión o hasta la costumbre de simplemente estar con esa persona.

Denuncia sin miedo

Siempre hay una forma de salir de esa situación. Si te sientas amenazada, no te expongas ante el agresor. Denuncia. Llama apenas tengas la oportunidad a la policía y pide ayuda.

 

Puede ser difícil, pero es la mejor forma de decir «no te permito que sigas». Envías un mensaje claro y además, te proteges. Hay un sinfín de organizaciones que se dedican a resguardar, tratar y cuidar a las mujeres que sufrieron violencia de género.

Normalmente, estos problemas no se dan de un día para otro, es un daño que empieza a crecer paulatinamente hasta que un día llega a su límite. Evitas actuar inmediatamente al primer aviso porque, algunas veces, se guarda la esperanza de que el hombre cambie.

No estás sola

Refúgiate en otro lugar, busca compañía mientras llega la ayuda. No tienes que atravesar esto tú sola. El mundo está en la mira de estos actos en contra de la integridad de la mujer. Seguramente cerca de ti hay una comunidad atenta y que te apoyará a regresar a tu vida normal.

Al salir de casa, toma artículos personales que puedan necesitar tu o tus hijos en caso de emergencia. Efectivo, algo de ropa, llaves, las medicinas de cada uno, documentos importantes como los números de los seguros sociales, identificaciones, pasaportes y tarjetas.

En Miami y en todo el estado de la Florida hay instituciones dedicadas exclusivamente al resguardo y atención de las víctimas de la violencia. Junto con las autoridades, te examinarán, tomarán fotos, buscarán un refugio de ser necesario, te brindarán ayuda psicológica, además de guiarte en el proceso legal y judicial.

La educación es clave

Como madre de un niño y una niña, es mi responsabilidad enseñarles cómo se debe tratar a una mujer, respetar a todos por igual y que el amor hace bien, nunca daña. Deben aprender a comportarse frente a situaciones de violencia de cualquier tipo. A darse su lugar y reconocer cuando  es preferible retirarse para evitar conflictos.

La educación de nuestros hijos e hijas es lo único que nos asegurará el final de estas situaciones. Los valores  y las conductas que les inculcamos y sobre todo que ven de pequeños de nosotros como padres son los que copiarán de grandes en la sociedad como personas de bien.

La familia es el núcleo de la sociedad. Cada vez son más las generaciones cercanas a la igualdad de género. En torno a eso debemos enseñar a los más jóvenes que nadie es mejor o peor, todos somos igual de importantes ante los ojos de Dios.

Ese es nuestro papel, ahí está nuestra responsabilidad como padres. Que nuestros hijos sean el cambio del mundo y la sociedad. La violencia hay que repudiarla de cualquier lado. Si eres víctima, no dejes de pedir ayuda. Todos estamos contigo.

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