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Los hijos de tu pareja también te dan una lección de vida

Mi familia ha sido una de mis más grandes bendiciones. La unión, la comunicación y el respeto que nos tenemos, ha sido fundamental. Sobre todo, porque como ya saben, nuestros hijos son de relaciones distintas. Y aunque sé que en algunas familias esto puede ser complicado, en la nuestra es diferente.

Desde que Carlos y yo nos conocimos, siempre hemos intentado tener una relación armoniosa, llevados de la mano de Dios. Y nuestros hijos forman parte de ese proceso. Por eso decidí contarles lo mucho que hemos aprendido de los hijos de cada uno, y qué es lo que hemos hecho para que todo sea más fácil de llevar.

Mi historia con Maddie

Maddie es la única hija de Carlos y desde el primer día que nos conocimos, la relación ha sido lindísima. Ella es una niña dulce, tranquila y muy amable.

Algo que verdaderamente valoro, es que desde el principio hemos sido muy cercanas. Ella vive con su madre en North Carolina y a pesar de la distancia, siempre nos texteamos o nos llamamos. 

Maddie siempre me cuenta cosas, que como mujer, quizá yo puedo entender mejor con su papá, y existe una verdadera complicidad. Es muy bonito saber que ella confía en mí y que también estoy para ella cuando lo necesita. 

Todo lo que viene de Dios es perfecto

 

Algo muy bonito que también surgió desde el principio, fue la hermandad entre mis hijos Daniela y Juan Daniel y Maddie, ha sido realmente perfecta. La verdad es que para Carlos y para mí, es una bendición que ellos se lleven tan bien y se respeten tanto. Es una alegría y una paz para nuestra familia.

Tanto es el aprecio que se tienen, que por ejemplo Dani y Maddie se dicen hermanas. Siempre que están juntas disfrutan mucho, entre risas, fotos, abrazos y complicidad.

Juan Daniel y Maddie también se llevan muy bien, algunas veces hasta Maddie ha manejado el carro de Juan para ir de paseo o hacer sus cosas, se cuidan entre ellos. Realmente es como si siempre hubiesen sido hermanos.

Todas las partes son importantes

Aunque intentamos estar todos presentes cuando hay alguna situación incómoda o que no esté bien, hay una regla que aplicamos desde el principio. Y es que si por ejemplo ocurre algo con Dani o Juan, quien habla con ellos soy yo, aunque Carlos esté a mi lado. Mientras que si es Maddie, Carlos es quien habla con ella, aunque yo esté presente en la conversación.

Con esto lo que queremos es hacerlos entender que aunque sea mamá o papá quien llama la atención o reprende, ambos estamos allí. Porque cada uno de los lados es importante.

 

Esto es algo que nos ha funcionado bastante bien y que mantenemos en nuestras conversaciones.

Sin embargo, hemos aprendido a compenetrarnos tanto, que siempre mis hijos le piden ayuda a Carlos en algunas cosas. Juan habla cosas de hombres con el que quizá yo no entiendo hahaha y Dani y Maddie son un poco más pegadas conmigo.

Definitivamente tenemos una familia bendecida y que aunque no somos perfectos, seguimos trabajando cada día para agradarle a Él. Y con nuestras virtudes y defectos ¡nos amamos!

Si ustedes también han recibido a los hijos de su pareja, quisiera conocer su historia ¡cuéntenmela!

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