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Rashel Diaz / Blog  / Has escuchado del Mindfulness, ¿y del Mindfoodness?

Has escuchado del Mindfulness, ¿y del Mindfoodness?

¿Sabes lo que es comer con conciencia? ¿Cuántas veces lo has hecho en automático simplemente porque hay que comer? ¿Te has propuesto disfrutar realmente de tus alimentos?

Hace un tiempo leí una palabra que me causó mucha gracia: Mindfoodness. La autora explicaba que era la combinación de Food, que ya sabemos lo que significa y Mindfulness, que es poner toda nuestra concentración en algo, estar plenamente en el aquí y el ahora.

¡Me pareció tan acertado! Pasamos mucho tiempo en piloto automático y no disfrutamos el presente, lo que nos pasa. No somos conscientes de las cosas sencillas. El fin de semana nos estresamos por el lunes y el lunes ya queremos que sea sábado de nuevo. ¿En qué momento agradecemos o nos detenemos a ver la bendición del momento?

A veces, nuestro propio cuerpo nos da señales y nos dice «hey! Para un poco, me estoy cansando» y escuchar lo que él nos pide, lo que necesitamos, es la única manera de cuidarlo. Al final de todo, es el único cuerpo que tendremos y nos acompañará hasta el final.

Y en esos cambios, esa conciencia, ese disfrute que deberíamos sentir, están incluidas nuestras comidas.

¡Comer es un placer!

Por favor quién no ama sentarse en una mesa a disfrutar de su plato preferido, sea el que sea hahahaha. Es muy común castigarnos, reprimirnos de gozar lo que nos gusta. Además de que esto influye en nuestro estado de ánimo, más allá de nuestro físico, es algo que nos causa placer y nos cuida.

La cuestión no es seguir una dieta de moda toda la vida, es conocer lo que ingerimos, mantener la mente abierta para enriquecer nuestra alimentación, probar de todo, comer de todo, ¡y hacerlo con gusto!

Innova con tus platos, prueba cosas nuevas, ¡busca experiencias! Por ejemplo, lugares que te brinden un plus con tu comida, nuevas culturas, otras formas de comer. Si vas a hacer un pollo, prepáralo un día con especias y otro con una salsa a base de leche o yogurt. ¿Te imaginas un menú así?

No es sólo disfrutar de los sabores

Somos lo que comemos, ¿no? Entonces debemos estar al tanto de la gasolina que utilizamos para andar, intentar darnos lo mejor.

El Mindfoodness es ir a la farmacia o al supermarket y escoger lo mejor para nuestra dieta. Es conocer las proteínas y conseguir las más saludables, ser consciente de las frutas y vegetales que ingerimos y aprender a agarrarle el gusto. Asegurarnos de que compramos alimentos de calidad, con nutrientes reales.

Por supuesto, es necesario evitar todo lo procesado, con químicos y aditivos. Las bebidas con azúcar, los dulces, los snaks que terminan causando adicción. Muchos de nuestros problemas de salud vienen de ahí, de lo mal que comemos.

Cambien hábitos nos podemos dar cuenta de cómo nuestro cuerpo empieza a reaccionar mejor, nos duele menos, sentimos menos molestias. Todo es una cadena, si nos ocupamos de mantenernos sanos, lo reflejaremos.

Quítate el piloto automático

El agua te quita la sed, no el azúcar ni el alcohol, un plato lleno de colores te dará más ganas de comer que una milanesa congelada con papas fritas. Sentarte en una mesa, con un plato, es mucho más cómodo que en un tupper. Mientras esté dentro de tus posibilidades, intenta hacer esto en tus comidas.

Si es necesario parar un momento la rutina para comer, pues disfrutemos ese momento. Trata de tener la experiencia más amena posible. ¿Qué representan cinco minutos más o menos? Estamos hablando de tu salud.

Pon la mesa, acomoda tus platos, presenta tu comida de manera atractiva. No es necesario ser un súper chef para lograr una mesa bonita. Y, sobre todo, no te desconcentres con otra cosa, deja el trabajo de lado, estará ahí cuando regreses. Igual la TV, no la necesitas.

Disfruta todo el proceso, de eso se trata el Mindfooodness y es lo que quiero transmitirte. Siéntate y goza de los olores, los sabores, las texturas, el ambiente, el momento. Sabemos que comer es un placer, pero lo olvidamos.

Prémiate de vez en cuando, pero entiende que es eso, una excepción. Hazlo sin culpa, aunque sepas que no te aporta nada, cómete tu torta favorita, tu helado, un refresco, lo que sea que ames.

Comer con conciencia del momento te hará sentir bien y verte bien. Notarás como empiezas a equilibrarte y que poco a poco te olvidarás de todo eso que te dañaba. Verás la vida desde una visión más tranquila y notarás una mejora.

¿Lo intentas?

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