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Así podemos aplicar las cuatro leyes espirituales

Es normal que en algún momento de nuestras vidas, nos sintamos un poco perdidas. Lo que no nos imaginamos, es que justamente en ese instante nos reencontramos con nosotras mismas de la mejor manera.

Ya lo he dicho, cuando estamos en tiempos difíciles, podemos conectarnos mejor con nuestro espíritu, creencias, miedos, pero sobre todo, con el alma.




La espiritualidad va mucho más allá de lo material y lo terrenal. Es cuidar y mimar nuestro interior, dejar que el corazón salte los abismos que crea la mente y cultivemos valores humildemente.

Estas cuatro leyes de la espiritualidad pueden ayudarles mucho en su presente y en su futuro:

La persona que llega, siempre es la correcta

Esto nos enseña que nadie llega a nuestra vida por casualidad. Tooodas las personas que nos rodean están ahí por algo.

Cada intercambio que tenemos con cada una de ellas, es un aporte. Todos seremos maestros y estudiantes en algún momento de nuestras vidas. Tenemos que recordar que vivimos en un mundo con tonalidades grises.

Y recuerden, todo, absolutamente todo, suma en la vida.

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Lo que pasa, es lo que tenía que pasar

Esta ley nos muestra que nada de lo que nos ocurre, podría haber sido de otra forma. Lo que pasó es lo único que podría haber pasado.

Lo que nos sucedió, fue lo mejor para ese momento y tenemos que exprimirle tooodo el significado posible.

Estamos acostumbradas a pensar en lo que podría haber sucedido y crear situaciones hipotéticas, y no nos concentramos en aprender de lo que vivimos.

Cualquier momento en el que algo comienza, es el correcto

La tercera ley nos dice que todo lo que comienza lo hace en el momento adecuado siempre, ni antes ni después.

Todo lo que llega a nuestras vidas aparece porque nosotras mismas lo hemos atraído y ya estamos preparadas para eso.

Cuando algo termina, termina

La última ley, nos habla de que siempre tendemos a quedar atadas hacia alguna historia, con miedo de ponerle fin a algo. Decir adiós duele, pero cuando algo termina, mantenerlo con nosotras y arrastrarlo, no es más que masoquismo.

Debemos seguir adelante y avanzar. Todo tiene su momento y su porqué.

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¡Agradece toooodo lo que has vivido!

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