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Conoce mi historia: Así llegué de Cuba a los Estados Unidos

¡Hola, amigos! De pronto quise hacer un “Entre Nos” especial hablando de cómo fue mi llegada de Cuba a los Estados Unidos, ¿y qué mejor invitada para ese programa que mi propia madre? ¡Jajaja! Esa entrega quedó súper buena, y trasladaré un poquito de esa historia a este post.

Sé que muchos de ustedes se van a identificar con estas líneas, ya que se pierde de vista la cantidad tan grande de personas que llegan a este maravilloso país con el propósito de vivir el famoso “sueño americano”.

Sin embargo, son tantas las vivencias que guardan los corazones inmigrantes de aquí, que no se imaginan. Sobre todo nosotros…. ¡Los LATINOS!

Pero les cuento…

Yo vivía en Cuba. Los primeros que llegaron aquí a Estados Unidos fueron mi papá y mi abuela. Y mamá y yo éramos las únicas que quedábamos allá en Cuba.

Recuerdo claramente el día cuando mi mami me dijo: “Ahora sí, Rashel. ¡Nos vamos a Estados Unidos!”. Y cuando estábamos en el avión, llorábamos como no tienen idea. Muchas de nuestras amistades nos fueron a despedir, porque debo mencionar que siempre hemos tenido la suerte de contar con un grupo de amistades muy valioso.

Ese día el aeropuerto estaba repleto. Muchos sentimientos y lágrimas ahí.

Y en lo que hacíamos más énfasis mi mamá y yo, era en reconocer lo difícil que era abandonar nuestra isla.

Cuando llegamos a Estados Unidos, la alegría fue muy grande, pero también nos invadía la tristeza pensando en Cuba y en las cosas que dejamos allá. De hecho, cuando pasábamos por un aeropuerto, nos daban ganas de regresarnos.

Siempre fuimos una familia muy unida. Y los motores que me impulsaron a venir para acá, fueron mi papá y mi abuela. Pero a veces le reprochaba a mi familia (sobre todo a mi mamá) que por qué me habían traído a este país… Aunque después de los seis meses, los reproches desaparecieron. ¡Jajajajaja!

Yo no manejaba. Mami sí, obvio. Y mi abuela había tenido la oportunidad de reunir mucho dinero para regalarle el carro a ella. Por eso fue la primera en tener uno.

Asimismo, mi mamá fue la primera que empezó a trabajar. Fue en una factoría, recuerdo claramente. Y ella me llevaba al metro para irme a mi trabajo (en una joyería).

Peeero, antes de seguir el cuento, les digo que previo a eso, habíamos trabajado limpiando en la casa de una enfermera, ya que vivíamos casa de mi tía y teníamos que cooperar con los gastos. Esa es una anécdota muy cómica porque ese día no nos dieron ni un cafecito. ¡Jajajajaja! Y cuando creímos que habíamos terminado, llegó la enfermera y dijo: “Falta el cuarto de mi hijo”. ¡Jajajajaja!

Continúo…

Yo seguía empecinada en querer aprender a manejar. Y se me había metido en la cabeza la idea de tener un carro, pero urgentemente.

Aprender a manejar fue un show. Lo hice con el carro de mami, y me pegaba el volante al cuerpo. ¡Jajajajaja!

Lo más lindo de todo esto es que el apoyo entre nosotros, como familia, nunca faltó y nunca ha faltado. Nos hemos esforzado, hicimos todo para estudiar; yo, incluso, estuve como loca tratando de trabajar en todo, hacía de todo, luego me puse a estudiar inglés, en fin… ¡Muchas cosas!

Y repito, sé que muchos de ustedes se identifican con historias como éstas, y ahorita nos reímos, pero en aquella época nos rondaban preguntas por la cabeza como: “¿Lo estoy haciendo bien?”, ¿Llegaré a tener éxito?”, “¿Podré salir adelante?”, “¿Será que podré tener mi propia casa?”, etc.

Y yo siempre decía: “La primera casa que compre, será para mi abuela…” Y así lo hice, ¡gracias a Dios! De hecho, ella aún vive ahí.

Y la verdad es que pudiera escribir un libro de varios volúmenes contando todas las historias vividas una vez que pisamos los Estados Unidos. Muchas de ellas buenas, otras mejores, algunas no tanto, pero siempre buscando las formas de salir hacia adelante.

Y no quiero despedirme sin antes expresar todo el agradecimiento que tengo para con este país, por haberme abierto tantas puertas, por haberme brindado tantas oportunidades, y porque, gracias a todas mis experiencias aquí, hoy soy lo que soy junto a mi familia.

Y si quieren reírse muuucho más, pueden ver el video completo del programa especial en mi página de Facebook. Y así aprovechan y conocen a mi madre bella. ¡Jejeje!

Interactúen conmigo y dejen sus comentarios en el video, así sabré quienes son los que se identifican conmigo en este tipo de cuentos.

¡Dios bendiga al inmigrante!

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