El post de hoy se llama “mis nuevos horarios”; y les cuento un poquito por qué…

Después de todo el revolú que viví durante los días posteriores a mi salida de “Un Nuevo Día”, todavía estoy contestando mensajes de muchísimas personas que me han enviado palabras de aprecio y todo su apoyo; de gente que yo ni siquiera pensé que en algún momento toqué sus vidas.

Es que no saben… He recibido mensajes bonitos, flores, detalles, regalos, y yo digo “wow!”, ¡qué bendecida soy!

Porque uno ni siquiera se imagina la cantidad de personas a las que uno les ha tocado su corazón, gente a la que uno le ha brindado una sonrisa, gente a la que uno ha hecho sentir bien en una entrevista, tantas cosas…

Después de todo ese alboroto, comencé a hacerme preguntas.

¿Seré capaz?

¿Lo podré hacer?

¿Hacia dónde miro?

Gracias a Dios, como lo dije en mi live y como les comenté a ustedes, ya yo me había preparado para esto, y tanto mi esposo como mis hijos, también lo sabían, porque ya lo habíamos conversado, pues yo sabía que era una posibilidad.

Luego sólo quedó responderme: ¿Qué voy a hacer?

Yo creo que es fundamental el prepararnos para los diferentes escenarios que podemos tener en la vida, y no esperar a que caiga cualquier cosa que pueda ocurrir.

También entender que todo lo que nos pasa, aunque en ese preciso momento no lo entendamos, va a ser para bien, porque Dios siempre tiene el control.

 

Entonces, luego de vivir un poco mi nostalgia, dije: ¡Hay que levantarse! Y ahí fue cuando comencé a organizarme. Me pregunté: “Mis nuevos tiempos…

¿Cómo van a ser?

¿A qué lo voy a dedicar?

¿Cuál va a ser mi prioridad?

¿Cómo lo puedo balancear?

 

Pues siempre he sido una fiel seguidora de balancear el tiempo para poder dedicar espacio, horas y energía a lo que realmente vale.

Me levanto a las 07:00 de la mañana, leo la Palabra de Dios, me tomo mi café y luego me voy a entrenar (de 08:00 AM a 09:00 AM).

 

A partir de ahí, pretendo continuar mi día con las cosas que tengo que hacer de mi vida personal, de cuidados, las reuniones de Monat, etc.

Mis enseñanzas del día…

Uno. La organización es fundamental en nuestras vidas para ver nuestros logros y para poder alcanzar metas.

Dos. Ante cualquier circunstancia que aparezca en tu vida, sea repentina o esperada, tienes dos opciones: Lamentarte y pasar mucho tiempo de ese modo, o definitivamente levantarte, ser positivo y confiar en Dios.

La segunda es la que yo he elegido siempre, desde que conozco a Cristo.

Entonces, eso yo creo que es lo primordial, mi gente.

Y ahora sí me despido… Agradecida con todos ustedes por tanto cariño y por tantos mensajes. Créanme que he tratado de leer todos y cada uno de ellos y bueno, esto sigue, porque yo voy a seguir compartiendo con ustedes a través de mis redes sociales.

¡Bendiciones; los quiero mucho!

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