¡Hola, mi gente!

Me encanta cuando tengo que tratar temas sobre espiritualidad. Y qué mejor que hablarles en este día acerca de las tentaciones… ¿Cómo enfrentarlas?

Como seres humanos, es muy difícil. Lo sé, lo entiendo y hasta lo admito. Pues ya lo he dicho, somos seres humanos.

Sin embargo, quiero recordarles que la Biblia nos dice que, justo en ese instante en el que recibimos a Cristo como nuestro Salvador, ya tenemos el poder de Dios para crecer espiritualmente, y que la conversión no es el fin, sino el comienzo que nos permitirá ingresar una vida cristiana y plena.

Y si queremos llevar una vida más gozosa, lo más importante es saber qué es lo que debemos hacer cuando las tentaciones se nos atraviesan en el camino.

No es nada nuevo o inusual que los seres humanos seamos tentados.

De hecho, las personas que dicen que nunca son tentadas, deberían preguntarse a sí mismas si están realmente vivas espiritualmente, porque créanme que nadie está exento, mi gente.

Entonces, ante tal realidad, nuestra interrogante debería ser: ¿Qué tiene Dios preparado para nosotros?

Y me gustaría responder esta pregunta con la ayuda de algunos pasajes bíblicos.

Primero: Acepta que la tentación es normal.

La Biblia dice que no nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los seres humanos en general. (1 Corintios 10:13).

Cristo, siendo el único hombre perfecto, fue tentado en todo, tal como nosotros. (Hebreos 4:15).

Segundo: Debes saber que Cristo vive dentro de cada persona que lo ha aceptado como Salvador.

La Biblia dice: Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. (Romanos 6:14).

Tercero: Reconozca el lugar de la Palabra de Dios en el crecimiento cristiano y en la lucha contra la tentación.

¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. […].

En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. (Salmos 119:9,11).

Cuarto: Aprende cuál es la importancia de la oración. Durante todos los días de su vida en la tierra, Jesús fue un hombre de oración. Oraba con sus discípulos, en secreto, y a veces, pasaba toda la noche orando. Haz de Él tu ejemplo.

Quinto: Entrega y consagra tu vida a Cristo.

Debemos consagrarnos al Señor. (Éxodo 32:29).

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. (Romanos 12:1-2).

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