¡Hola, mi gente bella! Espero que estén muy bien.

Próximamente se celebrará el Día de Acción de Gracias, una fecha, como todos ustedes saben, muy respetada y casi sagrada en los Estados Unidos de América.

Seguramente me tocará leer: «Pero si tú eres cubana, ¿por qué lo celebras?» y muchas otras cosas. Sin embargo, les cuento algunos detallitos.

Muchos de ustedes me conocen muy bien, porque saben que tengo la costumbre de compartir mi vida y mi día a día con todos. Asimismo, toda esa gente que me conoce, sabrá que tengo muchísimos años viviendo en los Estados Unidos; por ende, el Día de Acción de Gracias se ha convertido en una tradición para mí y para toda mi familia, incluso, todos saben muy bien que Carlos (mi esposo) es estadounidense.

Por esa razón no dejaré de ser cubana nunca, mi gente. ¡Ténganlo claro!

Y más allá del hecho de celebrar el Thanksgiving Day por ser una tradición de esta patria, lo hacemos porque una de las lecciones más importantes que siempre nos deja este día, es ser agradecidos.

Además de agradecer, valoramos más la unión en familia y el hecho de compartir nuestros sentimientos y nuestros alimentos en la misma mesa, y por supuesto, como dije antes, dando gracias a Dios por todo.

Entonces, a manera de reflexión…

Viendo más allá de las culturas, nacionalidades, que si sí corresponde, que si no corresponde, que yo no soy de aquí, etc., los invito a que seamos agradecidos, mi gente.

Demos gracias por nuestra salud, por nuestra familia, por nuestros amigos, por nuestros alimentos, por nuestro trabajo, por nuestras posibilidades, por lo bueno (porque lo disfrutamos), por lo malo (porque de ello aprendemos) y por todo aquello que nos haga sentir afortunados, plenos y prósperos.

¿Saben por qué lo recalco? Por dos razones:

En primer lugar, este no ha sido el mejor año del mundo.

En toda la historia de la humanidad, cuando creíamos que nunca viviríamos tragedias como guerras mundiales o situaciones similares, apareció un virus que llegó a cambiarnos la vida a todos. A absolutamente todos.

Para nadie es un secreto los desastres y las secuelas que éste ha ido dejando a su paso.

Pero muchos de nosotros nos mantenemos en pie, con salud y trabajo. Y ahora pregunto, ¿no es eso un motivo de gran peso para dar gracias? Sí, ¿verdad?

En segundo lugar, apartando todo este problema global generado por el COVID-19, ya el mundo venía atravesando una situación bastante fuerte en lo que a hambre, guerras, enfrentamientos políticos y violencia de muchos tipos se refiere.

Y viéndolo desde ese punto, seguíamos siendo bendecidos, ¿o no?

No se trata de comparar situaciones o la vida de los más afortunados con la de los menos afortunados. Se trata de dar gracias por lo que somos, por lo que tenemos, y de orar por todos aquellos que lo necesitan, porque hay millones de personas en el mundo cargando con las cruces del hambre, del desempleo, y de enfermedades.

¿Me dan la razón?

¡Feliz Día de Acción de Gracias, mi gente!

¡Bendiciones para todos!

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