¡Hola, mi gente linda! ¿Cómo están?

Todos queríamos que llegara diciembre, ¿no es así?

Por un lado, estamos los esperanzados que, a pesar de las adversidades, mantenemos la Fe y el ánimo para tratar de despedir este año de la mejor manera posible.

Por otro, están aquellas personas que no paran de renegar y quejarse gracias a todo lo que ha ocurrido en este 2020. ¡Y con mucha razón! Porque créanme, hasta yo en algún momento he llegado a decir: “¡Dios mío! ¿Por qué está pasando esto en el mundo?”. Así que los entiendo.

E incluso, no es mi intención escribir un post para sermonear o dar lecciones de autocontrol.

Como les dije, todos hemos caído en desesperación y ansiedad, ya que no sólo la pandemia ha ido dejando estragos en todo este año.

También ha habido una serie de catástrofes en todo el mundo (naturales y provocadas) las cuales, sumadas al COVID-19, han hecho del 2020 uno de los peores años de la historia.

Sin embargo… ¿vamos a seguir enfocándonos en lo malo? ¿O mejor es agradecer por todo lo bueno?

¿Qué creen ustedes?

Hace poco les hablaba de la gratitud, ¿recuerdan?

¿Y qué es «agradecer»?

Para mí, esta es una acción poderosa del ser humano que los conecta con lo bueno y lo positivo.

De hecho, vivir en agradecimiento quizás sea un poco difícil, porque seguramente ustedes dirán: «Sólo me ocurren cosas malas. ¿Por qué tendría que dar gracias por ello?». Y ¡es comprensible! Pero no olviden que de lo malo también pueden extraer lo bueno. Y de lo bueno, lo mejor.

Les decía en un artículo anterior que las malas experiencias o las situaciones desfavorables nos enseñan y sirven de aprendizaje. Y las buenas, son bendiciones que tenemos que agradecer a diario, mi gente.

Porque… ¿saben qué? Mientras ustedes están aquí sentados leyéndome, aún hay personas luchando para ganarle la batalla a un cáncer, al mismo COVID, a la depresión ocasionada por múltiples factores, y a otros miles de problemas que los hace pensar que la vida no vale la pena…

Entonces… ¡Ustedes!, que llegaron a diciembre con vida, salud, trabajo (aun cuando millones de personas no tienen o cayeron en quiebra), ¡AGRADEZCAN! Y vivan este mes a plenitud.

Pídanle a Cristo sabiduría para disfrutar y valorar lo que queda de año, y fortaleza y guía para afrontar de la mejor forma el que viene.

Y no olviden dar gracias día a día por un nuevo amanecer…

¡Los quiero, mi gente!

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