¡Hola hola, familia bella!

Quiero comenzar este post mencionando algo que ya les he comentado en reiteradas ocasiones, pero que, de igual forma, siempre me gusta aclarar, pues muchas veces me dicen que quién soy yo para aconsejar a las parejas, que yo no tengo un matrimonio perfecto, entre muchas otras cosas.

Por supuesto que no tengo un matrimonio perfecto, mi gente. De hecho, no sé de dónde sacan eso, porque yo jamás lo he dicho.

Incluso, siempre he contado que Carlos y yo tenemos nuestros puntos de vista distintos, o que no siempre estamos de acuerdo en alguna cosa en particular, y eso es precisamente lo que nos hace más humanos en lugar de perfectos.

La diferencia es que siempre buscamos a Dios ante cualquier circunstancia: buena, mala, regular, dolorosa, alegre, etc.

Y estoy segura de que esa es la razón principal por la que nuestro matrimonio permanece en armonía, con todo y los desacuerdos que podamos tener.

Entonces, el consejo que yo puedo darles a las parejas recién casadas (y a las que ya tienen tiempo viviendo en matrimonio también) es muy sencillo: busquen de Dios y aférrense a Él. Y no hablo de religión, familia, sino de una relación estrecha con Dios, donde los dos se comprometan a seguir su Palabra y a permitir que Él transforme lo que traen de sus pasados.

¡Ahhh! Y muy importante…

¡Eliminen la palabra “separación” de su vocabulario!

Eso es todo, mi gente linda.

¡Bendiciones y besitos para todos ustedes!

Change language
Obtén acceso a contenido exclusivo, noticias, promociones especiales y más sorpresas directamente a tu correo
Tu información nunca será compartida con terceros.
Accesorios Labana