¡Hola, mi gente linda! ¿Cómo están?

Lo más difícil de emigrar es que yo me vine a los Estados Unidos ya con 21 años.

Dejé atrás amistades, trabajo, costumbres, gente que quería, entre otras cosas… Y como ya no era una niña, comencé a sentir que no cabía o no encajaba en ningún lugar.

No podía estar en High School porque ya era muy grande, y al mismo tiempo, no había decidido cuál carrera era la que iba estudiar (porque la que había estudiado en Cuba, no me valía en los EE.UU).

Entonces me sentía de manos atadas, ¡sin saber qué hacer!

El idioma fue otra de las barreras, pues yo decía que ya siendo mayor, se me iba a hacer muy difícil aprenderlo.

Adaptarme a un sistema capitalista también fue bastante complicado; recuerden que yo había vivido en el socialismo y en la ignorancia por mucho tiempo. Allá no teníamos canales internacionales, de hecho, sólo dos nacionales; por eso prácticamente no habíamos abierto los ojos al mundo.

Ah… Y mucho menos teníamos Internet…

Por ende, adaptarme me costó mucho, porque era un tipo de mentalidad distinta, la cual yo no tenía impregnada en mí.

Sin embargo, luego abrí mucho mi mente y me fui ambientando poco a poco, y después comencé a captar y a aprender a identificar todo aquello que era necesario para sobrevivir en este país.

Y eso es todo, mi gente.

Creo que eso que nombré ha sido lo más difícil que me tocó enfrentar desde que emigré.

¡Bendiciones a todos! ¡Los quiero!

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