¡Mi gente bella!

Creo que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sufrido de ansiedad (o de los ataques que esta misma produce). Incluso, son millones de personas en el mundo las que padecen de este problema de manera constante.

Además de eso, debo decir que, durante toda esta época de pandemia, la ansiedad ha logrado convertirse en el día a día de muchos hogares por múltiples razones: desempleo, encierro, malas noticias, etc. Y como es un tema bastante delicado y del cual se puede cortar muchísima tela, precisamente estoy aquí no para seguir hablando del mismo, sino para aportar ideas y posibles soluciones…

Cuando la ansiedad se vuelve frecuente y no nos permite llevar un ritmo de vida normal, es importantísimo acudir con un profesional. De hecho, es lo más aconsejable, pues son las personas más capacitadas para ofrecernos ayuda y la vía más idónea que nos permita recuperar nuestro punto de paz y calma total.

Sin embargo, también quisiera comentarles que, si hay algo que a mí (en particular) me ayuda muchísimo a controlar mi ansiedad ocasional, es la oración, pues orando me conecto con mi centro, regreso a lo verdadero y comienzo a buscar una solución para sentirme mucho mejor.

Una autoevaluación también es importante

Otra de las formas a través de las cuales podemos aprender a manejar la ansiedad, es observando nuestro interior, porque muchas veces queremos cambiar algo que ni siquiera nosotros mismos sabemos qué es…

En otras palabras, el ser humano mira hacia afuera y permanece conectado con las emociones que el exterior le provoca.

Por ejemplo, si alguien nos molestó, nos dijo alguna palabra que no nos gustó, etc., lo que debemos hacer es regresar a nuestro interior y analizar: “¿Por qué esto me molesta?”, ya que cuando perdemos el control de nuestras emociones, comenzamos a sentir ansiedad y desbalance.

Entonces, ese hecho de autoevaluarnos para no dejarnos arrastrar por una emoción negativa (un pensamiento, una imagen, un comentario, etc.), también contribuye en cierta forma a que la presencia de la ansiedad en nuestras vidas sea menor.

Eso es todo, mi gente…

Y se los repito, pero con el corazón en la mano… Orar ha sido maravilloso para mí, pero no significa que esa deba ser tu forma de manejar la ansiedad, pues considero que cada uno de nosotros tiene necesidades diferentes…

¡Bendiciones, familia!

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