¡Hola hola! ¿Qué tal, familia linda?

Muchas veces me preguntan cómo fue esa etapa de mi vida en la que me tocó ser madre soltera, y pues, aquí estoy para responder sus preguntas, aclarar algunas dudas y hasta para dar un consejo.

Ser madre soltera… ¡Imagínense! ¡Es fuerte!

Particularmente hablando, primero doy gracias a Dios porque siempre conté con la ayuda de mi mamá y de mi abuela. Ellas estuvieron conmigo en el cuidado de Juan Daniel (mi primer hijo) durante sus primeros seis años (porque luego nació Daniela). Y por mucho tiempo me apoyé en ellas dos.

Y el mejor consejo que yo puedo darles a las madres que afrontan esa situación hoy en día, es que se mantengan fuertes. Que aunque sea difícil, traten de balancear sus vidas, porque los primeros años de nuestros hijos son esenciales.

Por ejemplo, yo reconozco que a Juan Daniel le tocó mucho más difícil que a Daniela, pues la niñez de Juan coincidió con el momento en el que yo estaba creando mi carrera. Y al yo ser empleada, obviamente no podía decir: “No puedo ir al trabajo”.

Tenía que ir para mantener a mi hijo, y aunque lo dejaba en buenas manos con mi madre y mi abuela, me dolía muchísimo, porque yo siempre quería estar presente.

Por otro lado, también debo reconocer que me “mataba” por ir a sus eventos de la escuela, por estar ahí y dedicarle tiempo cuando llegara a la casa, y para que fuera mi prioridad y lo sintiera de esa manera.

Así que, mis niñas, mucha fortaleza y dedicación.

Si yo pude, ¿por qué ustedes no?

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