¡Hola, familia hermosa!

¿Cómo están hoy?

Muchas veces he escuchado a varias personas decir que creerle a Jesús “es fácil”. Y no es así, mi gente bella. No es fácil creerle a Jesús cuando tenemos ansiedad, cuando sufrimos de depresión, cuando acabamos de perder a un ser querido, cuando estamos enfermos, cuando perdemos nuestro trabajo, cuando nos peleamos con nuestra pareja, cuando perdemos nuestro matrimonio, etc.

¡No es fácil creerle en esos momentos! Y la realidad es que creerle es el trabajo más desafiante que cualquier ser humano puede tener. Es decir, creerle en nuestro día a día y hacer del creerle a Él, un hábito en nuestra vida.

Entonces, lo que yo vengo a decirles es tan perfecto, que hasta parece irreal. Y es la historia de aquel que no te desaprueba, que te acepta, que no necesita nada de ti… ¡Es la historia de aquel que te dice “ven a mí”!

Es la historia de aquel que te da vida y que no te pide nada a cambio.

Ahora, ¿alguna vez se preguntaron qué quiere Jesús de ustedes? Pues… ¡Jesús no necesita nada de ti! Y si por otro lado se preguntan ¿qué hará Jesús por ustedes?, déjenme decirles que Jesús no nos debe nada a nosotros.

Esto, ¡a modo de reflexión! Sólo debemos creer en todos los instantes de nuestras vidas.

¡Bendiciones, familia!

¡Los quiero!

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